Usar no es adoptar

Que algo se use no significa que esté adoptado. Solo significa que alguien lo ha abierto.

La adopción ocurre cuando una herramienta encaja en la forma real de trabajar. Cuando no hay que recordarla. Cuando no se siente como un esfuerzo extra.

Muchas iniciativas tecnológicas fracasan porque se confunde despliegue con adopción. Se instala, se forma, se comunica… y se da por hecho que ya funciona.

Pero el trabajo diario sigue su camino. Con atajos. Con excepciones. Con soluciones paralelas.

Adoptar implica cambio de hábitos. Y los hábitos no cambian por decreto ni por software.

Antes de medir uso, conviene observar comportamiento. Ahí está la verdad.